¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
Albert Einstein.

domingo, 4 de marzo de 2012

Murphy hasta en la sopa.


             Desde que era un ser pequeño, bajito, ingenuo y muy observador, oía hablar de un tal Murphy que por lo visto aparecía hasta en la sopa y del que todo el mundo hablaba.


Que si Murphy hace que las tostadas untadas siempre caigan con la mantequilla hacia el suelo.., que si ha hecho que se me rompa la impresora cuando mañana tengo que entregar un trabajo y son las 12 de la noche..., que si Murphy hace que el carril por el cual circulo siempre es el más lento, que si tal o cual…

No sabía si lo decían por echarle la culpa a él puesto que tenía el “don de la oportunidad” y era el único que sabía cuándo, dónde, y por qué ocurrían las cosas, o porque de esa forma tenían una escusa para sentirse mejor pensando que había cosas impredecibles a las que no valía dar mucha importancia ni culpabilidad.

Yo solo estaba segura de una cosa y es que ese hombrecillo debía ser un poco pícaro a la vez que pesimista. 
Su concepto de humor era un tanto irónico, apareciendo siempre en los momentos infortuitos. 
Era, además, el creador de las llamadas “Leyes de Murphy”, las cuales son idóneas para dar una explicación de los hechos más absurdos.


 
El caso es que tenía la curiosidad de saber quién era ese señor tan famoso que sabía cuando soltar alguna de sus frases célebres así que me dediqué a investigar sobre él. Quería conocerle y a medida que pasaba el tiempo parecía que teníamos más en común.

Hoy en día existen varias teorías sobre su origen. Una de ellas establece que Edward A, Murphy Jr. (capitán de las Fuerzas Aéreas de los EE.UU.) realizó una serie de experimentos para determinar la resistencia humana en los aterrizajes de emergencia.

Pero los resultados de las pruebas no eran los esperados por lo que Murphy frustrado le echó la culpa de los errores que se debían de haber cometido a su asistente, George E. Nichols, exclamando: “si hay alguna manera de cometer un error, lo cometerá”.

La expresión con el tiempo se ha ido quedando como “si algo puede salir mal, saldrá mal”, y la utilizamos para explicar de forma cómica los imprevistos que nos van surgiendo.

Y es que con esa última expresión “si algo puede salir mal, saldrá mal” la historia se repite generación tras generación.
En este caso Murphy se burla de los científicos que participaron en el experimento OPERA, puesto que por lo visto los neutrinos que en septiembre firmaron la hazaña de superar la velocidad de la luz vuelven ahora a ser sublumínicos (viajan más despacio que la luz).

OPERA es un experimento de física de partículas diseñado para estudiar el fenómeno de la oscilación de los neutrinos producidos en el CERN, en Ginebra, y apuntando hacia un laboratorio bajo tierra en Gran Sasso, en Italia.





Este error que causó que muchos científicos vieran tambalear toda la teoría de la relatividad de Albert Einstein puede explicarse por un fallo en la conexión de fibra óptica entre una unidad de recepción de GPS y la tarjeta de entrada/salida de un ordenador.

Sin embargo y aunque se piense que se haya encontrado la raíz del problema, tendremos que esperar hasta mayo para que realicen de nuevos los experimentos y nos den una respuesta a lo que, de ser cierto que los leutrinos sean superlumínicos, rompería con la mayor parte de la física que hoy conocemos.

Esperemos que esta vez Murphy esté entretenido con las tostadas y los coches.

Sonría, mañana puede ser peor.
Fdo: Murphy.

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